EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y DE LA
RECONCILIACIÓN
Propósito de aprendizaje: Asumir la importancia de reconocer este sacramento de la reconciliación como una manifestación de Jesús, Padre misericordioso.
Empezamos diciendo que el pecado es, ante todo, ofensa a Dios,
ruptura de la comunión con Él. Al mismo tiempo, atenta contra la comunión con
la Iglesia, se expresa y realiza litúrgicamente el sacramento de la Penitencia y
de la Reconciliación.
Sólo Dios perdona el pecado
Sólo Dios perdona los pecados. Porque Jesús es el Hijo
de Dios, dice de sí mismo: "El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los
pecados en la tierra" y ejerce ese poder divino: "Tus pecados están
perdonados".
Los que se acercan al sacramento de la
penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados
cometidos contra Él y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia.
Es el
sacramento instituido por Jesucristo para perdonar los pecados.
Para hacer una
buena confesión es necesario:
1º Examen de
conciencia.
2º Dolor de los pecados.
3º Propósito de enmienda.
4º Decir los pecados al confesor.
5º Cumplir la penitencia.
¿Qué es el secreto de confesión?
El secreto de
confesión es el silencio absoluto que el sacerdote está obligado a guardar
sobre los pecados escuchados en la confesión.
Denominaciones del sacramento:
-Se le denomina sacramento de conversión porque realiza sacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión, la vuelta al Padre del que el hombre se había alejado por el pecado.
-Se denomina sacramento de la penitencia porque consagra un proceso personal y eclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación por parte del cristiano pecador.
-Se le denomina sacramento de reconciliación porque otorga al pecador el amor de Dios que reconcilia: "Dejaos reconciliar con Dios". El que vive del amor misericordioso de Dios está pronto a responder a la llamada del Señor: "Ve primero a reconciliarte con tu hermano".



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